¿QUIÉN ES EL MEJOR TATUADOR? (PARTE 4) EL MÁS COMPATIBLE

1) INTRODUCCIÓN

2) 1. EL TATUADOR MÁS TÉCNICO

3) 2. EL TATUADOR MÁS CREATIVO

4) 3. EL TATUADOR MÁS COMPATIBLE

Diseño de tatuajes con entramado ornamental

El acto de realizar un tatuaje es un acontecimiento en el que dos personas (el aplicador de la técnica y el que la recibe) establecen una conexión basada en la comunicación y el entendimiento mutuo.

El coleccionista de tatuajes neófito a veces  siente inseguridad antes de animarse a acudir a un tatuador u otro, debido a que aún no sabe qué se siente al recibir la técnica, si el resultado será satisfactorio o si se arrepentirá el día de mañana.

Es por esto que un tatuador debe inspirar confianza en sus clientes tanto higiénica como artística y conceptualmente.

La compatibilidad entre dos personas es un concepto bastante escabroso ya que no es lo mismo compartir gustos o aficiones y ser compatibles. En realidad, la convergencia de puntos de vista diferentes (que no totalmente enfrentados) da fruto a un resultado intelectual más rico y equilibrado al nivelar los excesos personales y potenciar las carencias creando un lenguaje anfibio.

Avispa mutante

En el ámbito del tatuaje se debe crear un vínculo entre el tatuador y el coleccionista en el que se sigue un ciclo desde la imaginación del coleccionista a la creatividad del artista y de ahí a sus manos que ponen en práctica su experiencia y su técnica.

(Este tema será más ampliamente desarrollado en el capítulo “Tatuador y tatuado” del libro “Componiendo sobre el cuerpo”, que se estrenará pronto en esta página).

Estos conceptos ya han sido comentados en los anteriores apartados de este artículo, pero es la comunicación la que realmente funciona como engrasante de la maquinaria que hace surgir arte en la piel del coleccionista.

Cuando dos personas tienen una relación sociable y un objetivo común, en este caso plasmar la idea del coleccionista en su cuerpo, se pasa de trabajar con la imaginación individual de cada uno de los núcleos intelectuales a utilizar lo que podríamos denominar “imaginación común” o “creatividad compartida”.

Este fenómeno a veces puede resultar áspero o incómodo según la personalidad del artista y el coleccionista, y no por esto ninguno de ellos tiene que ser tachado de torpe o terco. Simplemente es una relación basada en la confianza, la tolerancia y la flexibilidad por ambas partes.

Como en toda relación, el entendimiento va surgiendo mediante la comunicación, que se irá haciendo más fluida en tanto que ambos sujetos se van conociendo.

Este conocimiento mutuo no es solo beneficioso en el ámbito de la preparación del diseño. Dentro de la zona de trabajo, durante la realización del tatuaje no solo van surgiendo a veces cambios de última hora e ideas nuevas.

Además, la confianza que surge entre ambas partes durante la sesión o sesiones hace que la conversación entre ellas sea más fluída y los largos silencios no resulten incómodos. El tatuador aprende las cualidades específicas de esa piel y las manías de su dueño, así como su umbral del dolor, y así puede adaptar su ritmo de trabajo y sus estrategias de manejo del estrés para optimizar el trabajo.

Cebra sin manchas

El único inconveniente de la confianza entre tatuador y tatuado es que cuanto menos cohibido se siente el coleccionista mayor suele ser su tendencia a quejarse, pese a que la mayor experiencia recibiendo la técnica aumenta su tolerancia y propicia que desarrolle sus propias técnicas para controlar la sensación de dolor sin las indicaciones del administrador de la técnica.

Es por esto que cuando un usuario de tatuajes que encuentra mucha empatía con el aplicador de tatuajes desarrolle cierta fidelidad con su trabajo.

Aunque hayan coleccionistas que gusten llevar trabajos de muchos artistas (cosa que me parece genial), siempre hay un tatuador ideal para cada persona, y no tiene por qué ser el más técnico ni el más creativo. Puede ser con el que sea capaz de entenderse mejor, el que le permita avanzar un poco más en la conceptualidad de su idea o simplemente con el que mejor empatice en la zona de trabajo.

Cuando una persona ha tenido una mala experiencia con su piel a veces se retrae en continuar añadiendo tinta a su cuerpo. El error está en la elección del artista o las prisas por hacerse cualquier cosa.

Si quieres hacerte un tatuaje y dedicas tanto tiempo a la elección del motivo y de la zona donde hacértelo, si quieres que sea especial y quieres lucirlo con orgullo en lugar de esconderlo cuando vas a la playa no puedes acudir a un sobrino tuyo que se acaba de comprar una máquina o al tatuador que te lo haga más barato sin aportarle nada.

Solo se necesitan cinco o diez minutos hablando con un buen tatuador profesional de tu proyecto cutáneo para presentir si vais a entenderos bien, y gracias a la mediatización podrás ver a través de internet su calidad técnica, artística y creativa para asegurarte de que das con el tatuador adecuado.

Si ya has cometido el error de realizarte un tatuaje del que te arrepientes piensa que de ese error hay un tatuador que es capaz de sacar algo que lo arregle y que te vuelvas a sentir a gusto contigo mismo/a. Encuéntralo y dale su oportunidad a quien lo merezca.

Dibujo escena bio orgánica

Artículo por Serafín Rabé.


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