4.12 TATUAJES ICÓNICOS (CSEC, POR SERAFÍN RABÉ)

 

El término icono viene del griego eikon, que significa imagen o representación. De ella se derivan la iconografía y la iconología. La diferencia entre ambas reside en que la primera representa la temática y la segunda el significado. En la actualidad la palabra icono es utilizada como sinónimo de símbolo. Este es el significado en el que debemos centrarnos si queremos analizar el uso de iconos en el ámbito del tatuaje*. Un icono puede representar cualquier elemento o personalidad lo bastante característico para ser resumido en un símbolo. Históricamente la palabra icono se utilizaba únicamente para las figuras religiosas, pero en nuestros tiempos se ha extendido a la representación de todo aquello que es capaz de atraer masas.

 

 

Los iconos pueden ser símbolos de personajes reales o ficticios, conceptos políticos o filosóficos, ideologías religiosas o derivadas de las modas. La relación entre el referente y el símbolo con el que se le identifica suele tener un nexo entre significantes. Este nexo puede ser mediante la semiótica, la etimología, la metáfora o de forma directa, aunque a veces puede no guardar relación por un fenómeno de apropiación, así como los nazis adoptaron la esvástica budista con una ligera variación cuando las ideologías no podrían estar más distanciadas.

Un icono puede ser directamente un retrato de un personaje. No tiene por qué ser siquiera una síntesis del rostro en tinta plana como el famoso retrato de Che Guevara. A veces se confunde el término icono o símbolo con los logos de las grandes multinacionales, en las que a pesar de ser icónicos por estar socialmente asociadas a la empresa por la divulgación es más frecuente que se sacrifique la relación producto/logotipo en beneficio de la efectividad en cuestiones de marketing.

 

 

Como decíamos, un icono puede ser un retrato realista. Un retrato de Jesucristo es tan icono del cristianismo como lo es la propia cruz. En el caso de la cruz se está tomando una parte para representar el todo, así como una hoja de marihuana con la bandera roja, amarilla y verde pueden simbolizar la cultura reggae o la “A” en un círculo de anarquía o la “O” atravesada por un rayo de ocupación (ambas escritas coloquialmente con la letra “k”) simbolizan el movimiento punk. En estos dos últimos referentes nos encontramos con dobles iconos, es decir, la hoja de maría representa a la cultura cannábica, y esta a su vez es adoptada por una cultura cuyos referentes más representativos son el consumo de cannabis y la música reggae. Estamos ante un fenómeno de filtración de componentes para dar el resultado de un icono que sea lo más simple pero representativo posible, para lo que en este caso ha habido que sacrificar el campo musical.

 

 

Algo parecido sucede por ejemplo con el icono de la paz. La paz es contraria a la guerra, y antiguamente para dar a conocer la intención de rendición o de negociación los ejércitos o las fortalezas que sufrían asedio mostraban una bandera blanca en señal de tregua. El color* blanco refleja la ausencia de colores de bandera alguna por la que luchar, la neutralidad en favor del diálogo para cesar o evitar la guerra. La paz impuesta por un régimen autoritario es un concepto bastante más vacío que la paz como sinónimo de libertad, y metafóricamente los pájaros son los animales más capacitados para simbolizarla, ya que las alas les permiten desplazarse a donde les apetezca. El hombre puede poner fronteras en tierra y mar, pero el cielo es el espacio más libre que podamos imaginar, y es territorio de las aves. Si aunamos el color blanco con las aves el pájaro más extendido de los que pueden ser íntegramente blancos es la paloma, de ahí la paloma de la paz.

 

 

Durante los inicios del movimiento hippie como protesta por los veinte años que duró la guerra de Vietnam (1955-1975), en los años setenta, época del desarrollo del diseño gráfico moderno en el cual se comprobó que un símbolo es más efectivo cuanto más sintético al ser más fácil de recordar y de representar en pintadas si es de carácter reivindicativo. Este fue el desencadenante de que se resumiera el todo que es la paloma blanca en la parte que es la huella que deja su pata en el suelo reafirmada dentro de un círculo, el símbolo de la paz, el cual es precisamente representativo de la comunidad hippie pese a partir de un símbolo anterior. Este es un ejemplo de la evolución que puede sufrir un concepto a la hora de transformarse en un icono.

 

 

Como iconos sintéticos podemos encontrar muchos. De la cultura egipcia se tatúan bastante el ojo de Ra y el de Horus, los signos criptográficos y el “Ankh” o “Crux Ansata”. También son muy frecuentes los símbolos de los signos del zodiaco, el infinito, las rosas de los vientos, el “yin-yang”, el símbolo del mantra “Om” budista, también conocido como “Omkara”, la bola ocho, el “ojo de los Illuminati”, el trébol de cuatro hojas, la flor de borneo, los chakras, la estrella de David, las de cinco puntas, ya sean tradicionales como pentagramas, las claves y notas musicales, los ases de la baraja francesa, la flor de lis, las coronas y una cantidad indescriptible de iconos que son resumibles en pocos detalles. Este tipo de símbolos pueden realizarse en el cuerpo con tinta plana, relieve o multitud de efectos, pero nunca pierden la esencia de su forma.

 

 

Muchos de ellos son de una temática banal o nula, aunque otros sí que encierran un profundo significado para los auténticos usuarios de la ideología que representan. Suelen realizarse en tatuajes de pequeño tamaño, dado que son bastante simples y que la mayoría de la gente que se los tatúa lo hace por capricho al no pertenecer al ámbito e ideología a los que corresponde el símbolo concreto, en caso de que pertenezca a alguno y no sea producto de una moda. Son tatuajes demandados por usuarios indecisos, cuyo raciocinio se basa en que si siguen la corriente del resto no pueden equivocarse, por lo que piensan que van a lo seguro para no arrepentirse en un futuro.

 

 

Como iconos no sintéticos son muy comunes los religiosos. Bien es cierto que hay muchos iconos sintéticos religiosos como la cruz, la estrella judía o la esvástica budista, pero esta misma idea es también viable mediante la representación de figuras religiosas de todas las religiones (excepto la musulmana, que carece de iconografía al estar prohibida) o de su parafernalia, como los rosarios o los candelabros de siete brazos. El cristianismo es la religión con más cantidad de santos que son patrones de oficios o ciudades o tienen una historia cuya moraleja puede hacer que un coleccionista de tatuajes se sienta interesado por ella, sea creyente o no. La iconografía ha sido siempre muy rica y variada en esta religión.

Como imágenes no religiosas cualquier personaje medianamente conocido por el público en general sea real o no puede convertirse en un icono u objeto de culto. Un retrato de un personaje histórico o de una escena de una película, un miembro de un grupo musical, la cubierta de su mejor álbum, un cuadro famoso, un personaje de dibujos animados, etc. pueden ser considerados personajes o elementos icónicos.

 


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