CÓMO CONTROLAR EL DOLOR EN UN TATUAJE (PARTE 5) CONCLUSIÓN

(Ver artículo desde el principio)

Ilustración chica en alcantarilla

Lo que antes va a distraer nuestra atención de una imagen (a no ser que sea un estímulo repentino, inesperado o extremo, como una explosión) va a ser otra imagen más potente, o de un sonido otro con mayor volumen o interés que al que estamos prestando atención.

De la misma manera, la mejor forma de ignorar la sensación de dolor de un tatuaje es concentrarnos en estímulos táctiles. Como ya hemos dicho anteriormente la atención es un punto de mira que podemos centrar en lo que queramos. En lugar de centrar la atención en los estímulos más fuertes que nos llegan, tenemos también la opción de concentrarnos en una sensación táctil mucho más sutil.

Hemos comentado también la forma en la que podemos modular nuestra respiración para mejorar la concentración, y que el incremento de nuestras capacidades mentales puede destinarse a la percepción sensorial.

Dragón azul

Estando concentrados podemos seguir una conversación a pesar de los ruidos y distracciones. De hecho, son las sensaciones más imperceptibles las que requieren mayor nivel de concentración para ser detectadas, como el citado caso de las pruebas de audición, en las que llegamos a forzar nuestro umbral de lo subliminal hasta el punto de recurrir a un recurso tan inexplicable como es la intuición. El comportamiento en el grado más alto de concentración curiosamente no encaja con la definición de comportamiento racional, sino que es impulsivo.

De la misma forma que podemos modular la respiración para vaciar la mente y adquirir un estado neutro de concentración, podemos también dirigirla para compensar un agente externo negativo.

El no estar exento de estímulos del exterior debido a la presencia de las agujas, la mente necesita una sensación compensatoria que balancee la ecuación en favor de conseguir la neutralidad espiritual. Al ser las manos la parte del cuerpo más susceptible a estímulos táctiles y las que gozan de mayor movilidad y coordinación con el cerebro, van a ser ellas las que nos ayuden a distraer nuestra recepción de estímulos fuera de la sensación de dolor.

Dibujo Flash calaveras biomecánicas

Las manos son un mecanismo tan emisor como receptor. Su aguda percepción y su extremada movilidad hacen de la mano un magnífico atrayente de nuestra atención, y están situadas a la distancia justa para que podamos analizar visualmente los objetos que con ellas manipulamos.

La enorme capacidad de las manos para expresar y sentir las cosas más ínfimas hace que sean capaces de mantener ocupada nuestra mente con el mínimo esfuerzo, sin necesitad de fuertes estímulos.

Con una respiración lenta y profunda, vamos a observar nuestras manos. Podemos centrar nuestra atención en las dos o sólo en una de ellas. Vamos a comenzar a realizar pequeños movimientos con ella, y vamos a observar hasta el más mínimo detalle de sus movimientos y de las pequeñas percepciones que ellos suponen; sentir el estiramiento de su piel, la textura de sus huellas, el desentumecimiento de sus músculos al estirarlos, su fuerza, su flexibilidad, su sudoración, el calor que desprende…

Vamos a esforzarnos por apreciar todos esos detalles casi imperceptibles al mismo tiempo que le damos un movimiento suave y muy fluido, como si deslizáramos la mano entre corrientes de agua pero sin necesitad de esfuerzo o como si imitáramos el movimiento natatorio de un calamar abriendo y cerrando sus tentáculos.

 

Danza mano

Inconscientemente el movimiento que le daremos será una ida y venida, un balanceo. La mano avanza y retrocede como las olas del mar en la orilla, y si de verdad se está haciendo con fluidez notaremos que sin darnos cuenta estamos realizando estos movimientos al compás de nuestra respiración.

Sí no es así, debemos procurar sincronizar respiración y movimiento, lento y fluido.

Si el movimiento que se ha escogido es vertical normalmente se toma aire al subir la mano, y se expulsa al bajarla. En el movimiento horizontal también avanzará el dorso durante la inspiración y la palma para la expiración. En la ida los dedos convergen cerrándose estirados hacia la muñeca como si fuera aire que entra por la nariz. En la vuelta abrimos la palma de la mano y la deslizamos acariciando el aire como si fuera agua (máximo exponente de la fluidez), simulando el expandir del aire que sale por nuestra boca.

Tatuaje realista rey espartano

Si la zona que nos estén tatuando lo permite, podemos subir la palma muy despacio desde el muslo hasta el pecho mientras tomamos aire, mantenerla un momento durante el lapsus que dure el cambio hacia expiración, y alejar la mano hacia delante expulsando el aire, proyectando. Si se tratase de un karateca que fuese a dar un puñetazo el movimiento sería rápido y seco, al igual que la expiración, pero como lo que buscamos es equilibrio lo haremos a cámara lenta y sin cerrar nunca el puño, los dedos deben ser como estelas que siguen el movimiento de la mano, como lazos al viento.

En este ejercicio la biomecánica del cuerpo hace que el coger aire al subir la mano sea automático, ya que todos los huesos y músculos del aparato locomotor interactúan. Al subir las manos pegadas al cuerpo el codo se flexiona y asciende el húmero, facilitando la expansión del tórax necesaria para la inspiración. Si tratamos de expulsar el aire durante la ascensión de las manos estaremos forzando el sistema y la armonía entre el cuerpo y la mente entrará en conflicto.

Si durante la realización del tatuaje tenemos ambas manos libres y decidimos utilizarlas las dos tenemos mayor variedad de recursos. Al ser independientes la una de la otra, el estímulo de contacto envía una sensación similar desde dos puntos morfológicamente separados a ambos hemisferios del cerebro, al izquierdo desde la mano derecha y al derecho desde la izquierda, lo que contribuye a estimular la curiosidad de este y a distraerlo de otro tipo de sensaciones.

La interacción entre las manos es particular para cada individuo. Según la personalidad, el estrés o el estado de ánimo cada persona opta por unos u otros movimientos, como si fuese su forma de bailar propia. Lo que sí es necesario es que esta danza manual no requiera esfuerzos, sino que sean movimientos naturales, cíclicos, y relajados. Se trata de mantener e incluso incrementar nuestra energía, no de malgastarla. Si tratamos de compensar una energía negativa (tatuaje) con otra (esfuerzo) entraremos en una batalla de mucha más difícil resolución.

Tatuaje en grises en el puño

Entre los movimientos más frecuentes que podemos hacer para desviar la atención del dolor del tatuaje podemos distinguir entre los métodos de contacto o de interacción a distancia.

MÉTODOS DE CONTACTO:

Los métodos de contacto se basan en una estimulación táctil directa de una mano con la otra. Es una forma muy rotunda de sentir y quizás por ello más fácil de realizar exitosamente. Consiste en apreciar todos los detalles que podamos (textura, temperatura, morfología, etc) con el tacto mientras frotamos o acariciamos una mano con la otra.

Ornamental orquídeas

También es necesario que el movimiento sea continuo y organizado. Podemos establecer por ejemplo un patrón base de repetición similar al de cuando nos lavamos las manos, e intermitentemente y sin perder el ritmo (que no tiene por qué ser rápido) intercalar caricias o apretones en distintas partes como un conjunto de dedos o forzar la muñeca con la otra mano hasta sus puntos de inflexión sin llegar a hacernos daño, desentumeciéndola.

Este sistema de apretar las manos u otra parte del cuerpo es un acto que a menudo hacemos sin darnos cuenta con el prójimo. Cuando un individuo cercano se encuentra en un estado negativo por la tristeza, la frustración o el enojo nuestra reacción es abrazarlo o darle un apretón el el hombro o las manos para consolarlo.

Socialmente se interpreta como muestra de apoyo y afecto, biológicamente estamos dando un empujón de energía positiva para ayudar al individuo a que su propia energía circule y se transforme. El contacto físico favorece mucho el intercambio de energía, la cual no se pierde si es bien recibida. El individuo que da energía solo la pierde si es rechazada, si es aceptada la satisfacción personal hará que su propia energía aumente, con lo que ambos individuos ganan.

Las tribus maoríes durante la realización del sagrado rito del tatuaje tienen una desarrollada teoría acerca del contacto humano. El maestro tatuador suele estar acompañado de uno o dos ayudantes, generalmente aprendices, que le ayudan a tensar la piel ya que su tipo de palilleo* requiere las dos manos. Estas tribus afirman que el contacto de las manos de los ayudantes alivia el dolor del tatuado ya que comparten con él su dolor.

Al apretar nuestra propia mano nos estamos regalando energía a nosotros mismos y además la hacemos fluir en un circuito similar al sanguíneo. Un hemisferio del cerebro emite la orden de coger a su mano contraria, la cual recibe el estímulo y lo transmite al otro lado del cerebro completando el ciclo, dibujando un infinito.

INTERACCIÓN A DISTANCIA.

En este otro método las manos no requieren contacto. Podemos realizar los movimientos anteriormente citados en consonancia pero con independencia la una de la otra para dividir la atención o en conjunto.

Esta forma de actuar requiere mayor concentración para que resulte eficaz. En el modo de interacción entre las manos debemos prestar atención a su relación de movimientos, valorando especialmente el espacio entre ellas, ya que debemos agudizar nuestra percepción sensorial. Este ejercicio puede realizarse observando el hipnótico movimiento de las manos o con los ojos cerrados para concentrar la percepción en el estímulo táctil.

Bosque tenebroso

Dado que si las manos no se tocan el estímulo táctil es prácticamente inapreciable, nuestra mente necesita plena concentración en su búsqueda, lo cual la aleja del dolor del tatuaje. ¿Qué debemos intentar sentir? Nuestra propia energía.

Este concepto es bastante inconcreto y requiere un acto de fe. Obviamente si no creemos que la energía pueda convertirse en tangible mediante la expansión de los sentidos para obtener una concepción más amplia de la realidad estamos creando nuestras propias limitaciones. Para sentir algo hay que buscarlo fuera, y no lo encontraremos a no ser que creamos que es posible. Si de verdad lo intentamos puede que lo consigamos o no (tema de polémica ya que puede ser producto de la autosugestión, cosa que me parece también aceptable, ya que lo que importa es lo que uno cree, al igual que en el tatuaje terapéutico), pero el hecho simplemente de intentarlo ya requiere una concentración suficiente como para que el tatuaje duela menos, objetivo al que hemos dedicado la totalidad de este artículo.

Para aquellos que quieran creer, la energía es más fácilmente perceptible en las palmas de las manos. Según esbozamos garabatos en el aire con las manos como si fuésemos un conjurador místico de una novela fantástica, hay que prestar especial atención cuando ambas palmas estén enfrentadas. En ese momento en el que están muy cerca las dos, que son la parte más sensible al tacto, podremos apreciarla de forma más clara.

La forma de percibirla en principio es en forma de calor. En realidad es muy sencillo generar y sentir energía calorífica con las manos, lo hacemos cada vez que las frotamos para quitarnos el frío, produciendo calor por la fricción. Lo ideal para partir de una base más física es combinando los métodos de contacto con la interacción a distancia.

Mediante el contacto directo generamos esa chispa de calor inicial (no es necesario hacerlo bruscamente) que debemos tener siempre presente. En nuestro interior vamos a imaginarla como una pequeña bola de luz en el epicentro del calor que sentimos. Este pequeño núcleo de calor va a ser lo único que exista en nuestra mente, y en ningún momento debemos perder su ubicación en el espacio, sintiéndolo en las manos y notando una sutil emoción en el estómago que lo alimenta.

Poco a poco y con un leve pero continuo movimiento, sin perder mentalmente la imagen de esta esfera de energía y sin dejar de sentir su calor vamos a separar ligeramente las palmas. Vamos a dejar las manos abiertas con las palmas enfrentadas a un par de centímetros la una de la otra, y haremos un ligero movimiento circular en direcciones opuestas como si la estuviéramos amasando. Nos concentraremos en sentir su calor con mayor intensidad y observaremos cómo el núcleo se mantiene pero el espacio alrededor se va volviendo más cálido y denso. Las manos se retroalimentan recíprocamente de manera simbiótica.

Tatuaje letras en la mano

Este núcleo de luz es literalmente nuestra atención, lo único que existe en ese momento para nosotros, y es alimentado por una respiración apropiada, ya la explicamos en la primera parte de este artículo y en el capítulo tres del libro, “Tatuador y tatuado”.

Como fuente principal de energía de nuestro organismo, inspirar profundamente aire es a nuestra energía lo que un soplido a las ascuas de un fuego casi apagado. Si nos encontramos en un estado neutro que no requiera consumo de energía, podemos dedicarla en mayor proporción (las funciones vegetativas del organismo también requieren energía, aunque en menor cantidad si estamos en estado de calma total, incluso el corazón late más despacio) a incrementarla y concentrarla entre nuestras manos.

Una vez sentimos que hemos acumulado suficiente energía entre las manos vamos a ampliar los círculos poco a poco, sin alejar las manos, hasta que podamos pasar con naturalidad una palma cerca de un dorso de la mano, notando en este su calor. En este punto la esfera la debemos ubicar mentalmente en la palma de la mano que transmite el calor. Muy despacio la devolveremos a su sitio entre las palmas para recargarla y realizar la misma operación con la otra mano.

Calavera Rock and Soul

A medida que sentimos cómo crecen el calor y la confianza podemos alejarlas para realizar movimientos más largos y fluidos, acercándolas para recuperar energía y alejándolas para darle dinamismo. Si presentimos que la energía se disipa podemos volver al principio para volver a generarla. En el intervalo en el que separamos más las manos para poner esta energía en movimiento la imaginaremos más que como esfera como un haz de humo luminoso que se adhiere a la mano. La energía es un juguete y nosotros niños pequeños que juegan con ella totalmente desinhibidos, con curiosidad y sin condicionantes. Podemos volver a atraparla en una esfera, pasarla de una mano a otra como si fuera una pelota e incluso proyectarla.

No está de más que durante el ejercicio toquemos una mano ligeramente con la otra, estimulando la receptividad de esta. En este caso imaginaremos la energía como un bálsamo efímero que la lubrica y que se evapora al perder el contacto.

En este estado de carga energética tan complicado de describir podemos también paliar dolores propios o externos aparte de ignorar el que nos produce el tatuaje, si el efecto es por la energía o por simple sugestión es discutible, pero efectivo es. Este procedimiento es largo de explicar para lo mucho que ya me he extendido en este capítulo, luego procuraré incluirlo en el futuro y esperado artículo sobre el anteriormente citado “Tatuaje terapéutico“.

Tatuaje calavera con reloj sombras, Roots Tattoo Granada

Para concluir esta publicación quisiera agradecer a los lectores la paciencia por la espera que han tenido que sufrir para terminar de leerlo completo. Sé que he tardado un poco en publicarlo en su totalidad y que en ocasiones podía parecer que lo que comentaba no guardaba relación con el tema a tratar. Espero que ya al final hayáis comprendido la cohesión entre los temas secundarios y la necesidad de desarrollarlos a modo de preparación para un mejor entendimiento global de este concepto tan difícil de explicar.

Por último, si os ha interesado el artículo invitaros a que probéis el método y a que añadáis un comentario con vuestra experiencia, ya que yo escribo desde la mía propia y al resto de lectores (y a mí) puede interesarle la vuestra. Espero haber conectado con vuestro lado espiritual/energético/intuitivo y haberos servido de ayuda. Para los más agnósticos o inseguros, o para aquellos que no se sientan capaces de conseguirlo solamente deciros que la sensibilidad, la confianza y la voluntad son virtudes totalmente desarrollables, solo hay que creer en uno mismo e intentarlo de veras.

Gracias a todos.

Artículo por Serafín Rabé (registrado en la propiedad intelectual)


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